miércoles, 5 de junio de 2019
UNA CUESTIÓN DE DESCONFIANZA
La cuestión de confianza ha sido tan sólo un pugilístico amage del gobierno, que ha demostrado los verdaderos temores y la vocación mañosa de este congreso.
Arremetido un momento contra las cuerdas, el legislativo bravucón y quimboso, declinó el mentón, se ha liado en las sogas, amarró con truculencia tentando un respiro. Ya parece alistarse para remontar en el siguiente round.
A estas alturas es improbable el knock out (vacancia ni disolución) en un enfrentamiento de bajo nivel en el que uno perderá por puntos. Entre tanto, los peruanos no ganamos y nos estancamos.
La verdad es que los congresistas han otorgado, con sangre en el ojo, su voto de confianza al ejecutivo, pero nadie se le ha otorgado a ellos. La verdadera cuestión de confianza sería la que permita a los peruanos decidir en crisis como esta; por ejemplo a través del mecanismo de la RENOVACIÓN POR TERCIOS del parlamento, de modo que las mayorías y minorías obtenidas en una elección pueden variar, premiando o castigando la actuación de los partidos. Pero me temo que aún no estamos preparados para aquello, que falta antes debatir reformas más graduales como las que ahora estarán en la discusión paupérrima de este descalabrado congreso. Pero incluso para eso, ha quedado demostrado que antes requerimos de uno nuevo. MÍNIMAMENTE, UNO MÁS DECENTE.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario