Yo no creo que el fútbol, de por sí, sea el 'opio' del pueblo (como dicen muchos); en extremo, podría ser la ayahuasca, alucinógena y potencialmente 'liberadora', para algunos.
El fútbol tiene mucho de trance y dependerá de como lo asumimos, si es que nos aliena o nos motiva.
El fútbol no es, a fuerzas, desencadenante de distracción y atraso. Sino Dinamarca, Suiza, Alemania, etc. no tendrían fútbol.
Tampoco es la panacea que remedia las crisis sociales, resuelve los problemas, cristaliza el progreso, como pretenden pintarlo otros.
Simplemente el fútbol es un deporte más, industrializado, apasionante o no (depende...); que,de hecho, sirve para opuestos intereses.



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