martes, 28 de febrero de 2017

Te persigo y sigo aquí...

Te persigo y sigo aquí
apresado en la azotea
espíando el frenesí
de tus pasos de coqueta.

Te persigo y sigo aquí
maniatado a mis esquemas
donde errante tu perfil
con desdén se contornea .

Te persigo y sigo aquí...
tú adelantas tus caderas
por los vientos del jardín
donde mi vista apenas llega.

(Seudónimo. Jhon Deilo)



jueves, 23 de febrero de 2017

EL LADRIDO Y LA AMENAZA :



Perro que ladra no muerde sentencia un antiquísimo y popular refrán. Se trata además de uno muy universal, por lo ecuménico de su enunciado y porque tiene equivalentes en varios idiomas: The dog that barks doesn’t bark; Its bark is worst than its bite (inglés);  Can che abbaia non morde (italiano); chien qui aboie ne mord pas (francés). Otras similares en español son: Perro ladrador, poco mordedor; Canes que ladran, ni muerden ni toman caza; Gato maullador, nunca buen cazador.
Aunque el sentido del adagio se entiende con claridad y atina, a mi parecer, en su concepto esencial, interpondré aquí una ociosa (por intrascendente) precisión como un matiz; y para esto tomaré literalmente lo que enuncia.
¡Cuántas veces me (¿nos?) ha mordido en la calle un perro tímido o rabioso, silencioso o exhibicionista! Por lo tanto,yo añadiría una precisión al popular dicho: “perro que ladra (mucho’) no muerde”. Si el cánido que te muestra los colmillos te acompaña media cuadra rugiendo y ladrando seguramente que ni siquiera te clavará un alfiler. Pero mientras el animal se dirige hacia ti sus ladridos no te salvaguardan de nada. Incluso,más interesante, de acuerdo a especialistas muchas veces estos animalitos amedrentadores emiten el “ladrido de defensa”, invirtiéndose así las circunstancias. Es la persona la que amenaza, sin darse cuenta, a la aparente fiera, y ésta únicamente reacciona, protegiéndose. No reparamos a menudo en las impresiones y emociones que desencadenamos en el resto de las especies; tampoco, vale decirlo, en el resto de prójimos mortales de nuestra ‘sapiente’ especie
Similar ocurre si consideramos la metáfora de este dicho popular para las relaciones humanas. No necesariamente quien te amenaza se retraerá luego, pero si alguien se desgañita amenazando furibundo y con lujos de detalles ten casi plena seguridad que esa persona es un fanfarrón o un torpe. A nadie sensato se le ocurre dar oportunidad de prevenir lo suficiente a la potencial víctima o delatarse frente a terceros. Las vendettas más certeras, lo ataques más demoledores, las traiciones más viles son las que no se anuncian ni menos se explicitan a viva voz. No obstante, no se debe olvidar las excepciones a las reglas.
Recordemos también lo que se señaló para los canes: el ‘ladrido defensivo’ (que no es por ‘instinto de presa’), el que se emplea para defendernos instintivamente sin que medie ningún pensamiento racional, aquello que (dícese) nos separa de las otras fieras y dóciles criaturas.¡Cuántas veces nosotros mismos hemos actuado en la desesperación profiriendo amenazas e insultos cuando lo que en el fondo hubiésemos querido es defendernos efectivamente y con inteligencia! ¡Cuántas veces hemos herido, hiriéndonos… mostrándonos vulnerables, pretendiendo parecer agresivos y temerarios! ¡Cuántas veces la rabia incontenible, la incontrolada rabieta desmedida!
El otro cauce es la fanfarronería: Decirlo es fácil, no así hacerlo. La palabra es el medio más disponible para buscar edificar en el aire nuestros anhelos frustrados y barnizarnos ante los ojos ajenos de las características o circunstancias de las que carecemos, y hasta veces para buscar engañarnos y así creerlo mejor. Las palabras serán siempre fantasmas lanzados por las pulsiones y el martirio de nuestra encrucijada alma.
A veces es necesario mirarnos en los animales para reflejar y entender nuestros instintos más primitivos y nuestra estructura cerebral más rudimentaria. Algo debe quedar claro: la impiedad más efectiva, la acción más cruelmente humana (por ser exclusividad nuestra) es la meditada y ejecutada con la frialdad en el pulso y en el corazón. La otra crueldad descontrolada y espontánea es la que merece ser llamada inhumana en el sentido de que no es exclusiva de nuestra especie; para plantearlo con mayor corrección: es crueldad universal, instintiva, homogeneizadora.
La otra cara (la complementaria) del refrán es la que dice “muerto el perro, se acabó la rabia”.¡Cuidémonos de que la rabia esgrimida sin precaución y de manera sistemática nos haga víctima de una resolución irremediable! El refrán apunta a atacar cualquier situación problemática desde la raigambre, sobre todo si, como la rabia, representa una amenaza extendida y real. Frecuentemente este dicho se pronuncia con una aparente resolución despiadada, sin embargo no excluye actitudes como la determinación, la valentía y la inteligencia.



Nosotros somos, no siempre alternativamente, el amenazante y/o el amenazado, la rabia y/o la cura. Como las fábulas, innumerables refranes buscan aleccionar, aludiéndonos y reflejándonos en el complejo sistema animal, del que sin duda formamos parte. Es necesario siempre, por tanto, ver en los animales (no racionales si lo queremos decir) lo que probablemente nos hace mejores, iguales e inferiores a ellos.

martes, 14 de febrero de 2017

HEMOS LLEGADO A VERNOS...



Hemos llegado a vernos
después de tantas lunas fracasadas
y nuestros rostros prontamente asoleados
ahora se reflejan en el estero de los ojos mutuos.
No somos los mismos agitándose
en los vientres compartidos, en las sábanas plegadas;
somos distintos, tocados y serenos,
aunque aún amándose 
cercanamente solos, distantemente juntos.
La oscuridad fue un hilo que nos unía a lo lejos: 
se ha roto en un fragmento en este gris reencuentro.

Publicado también con el seudónimo Jhon deilo  en http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-429991 

miércoles, 1 de febrero de 2017

ADIVINANSÍAS

  
Soy un intruso que te hospeda,
un asaltante que a veces deseas.
Por mí vives más y menos,
(todo a un tiempo).
soy cotidiano visitante incierto,
aunque me busques soy el que te encuentro.

*****

Somos cuatro hermanitas
un mismo día nacidas,
jamás nos verán unidas.
Las cuatro somos distintas,
vecinas, consecutivas.





RESPUESTAS: el sueño y las estaciones, respectivamente.