lunes, 18 de junio de 2018

EL HOMBRE ABRE SU RUINA (poesía)

El Hombre apresura sus pasos homicidas,
pero vendado hasta los sesos
no repara en que el atajo es suicida.

El Hombre se ufana de ser juez de sus días,
pero su escaso esqueleto
es regido por la Muerte y la Vida.

Insostenible el peso que hunde sus costillas
en polución y cieno.
Su paso esparce el lodo, su peso es la avaricia.

Para medrar, el Hombre, recusa, contamina
convirtiendo en desecho
los terrones que pisa en su hueca estampida.

El hombre es para el Hombre más que un lobo: saliva
frente a un mísero espejo
cuando ve desdoblada su apariencia agresiva.

El hombre desempeña los roles de agresor y de víctima.
Paranoico moderno,
encarna el vil drama donde solo se arruina.

Resultado de imagen para el hombre contaminaSin paz corre hacia el límite. El límite es su vida.
Ya gastados sus huesos
caerán como despojos que el tiempo tuerto olvida.

JTV

sábado, 2 de junio de 2018

UN CIRCO APÓCRIFO

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En el Perú de estos tiempos es sinónimo de circo (en todas sus variantes históricas). Agregaríamos que se trata de uno pésimo, para salvar el honor de los que ofrecen un espectáculo con intención de divertir y entretener. Para no ser mezquinos, reconozcamos que este circo a veces divierte, pero en el fondo termina por hastiarnos y provocarnos un resquemor rancio en la boca. Es un circo con carpa fija y que renueva, aunque muy parcialmente, su elenco cada cinco años.

Es un circo muy similar al de la Roma clásica, donde gladiadores, jinetes y caballos se lucían en fieras competencias. Aquí, asistimos constantemente a peleas de personajes como fieras y bestias que sin reservas ostentan lo monumental de su ignorancia y de su angurria.

También es un circo moderno de equilibristas fracasados que se estampan golpes y roches, contorsionistas de la moral, aspirantes de escapistas, lanzallamas endemoniados, payasos sin talento que, de cuando en vez, nos roban carcajadas (entretanto roban otras cosas), y un etcétera de especímenes oriundos de esta parte.

En julio es temporada circense en nuestro país. Así es fácil entender porque en ese mes se busca refrescar el elenco de este ´circo apócrifo´. Es en julio cuando juramentan.

Padres de la Patria a veces se les dice, pero si pudiera decidir, la patria se proclamaría huérfana. Son ciento treinta para colmo de horrores. Han de ser, en todo caso, sus padres putativos, irresponsables y promiscuos.

Hay que verlos en sus “hemicircos”, en sus comisiones, en las graderías espetando a los micros, o, presurosos y divagantes en  el Salón de los Pasos Perdidos - que para homenajearles sólo debiera apodarse `de los perdidos´ -. Hay que verlos impostando sobres sus curules cuando sesionan frente a cámaras y flashes.

Hay que verlos como se han comprado televisores (para revisar las noticias, ojo: no para ver el mundial de fútbol que cuando llegue ellos ni lo fisgarán porque estarán muy ocupados actualizándose), frigobares para actos de protocolo -no se equivoquen- y para mantener frescas las ideas, porque en el congreso siempre ha imperado la frescura. Comprarán también i-Pads, han dicho que será para el Congreso, no para los congresistas. Más claro ni el agua mineral.

¿Seguiremos pagando por ser espectadores pasivos de este perpetuo y decadente espectáculo?

¿QUÉ HACEMOS CON TANTA INDIGNACIÓN?


¿Qué hacemos en el Perú con tanta indignación?

Personas que se indignaron por la sanción que dejaba a Paolo sin mundial y con los que no se indignaron con ellos. Personas que se indignaron con los que se indignaron porque no todos se indignaron por la sanción al futbolista, o porque los indignados generalizaban a todo un país en torno a una indignación.
Ahora: Personas que se indignan por el agónico deceso de Eyvy Ágreda como consecuencia de un dantesco y miserable crimen, y también con los que se indignaron masivamente por Paolo y no por esta víctima. Personas que se indignan por que otros critican su exclusiva indignación por Guerrero. Personas que se indignan por que consideran que hay competencias de indignaciones o por que consideran poco sinceras las sumas de indignaciones. Personas que se indignan porque otros impugnan o deslegitiman su personal indignación.

Al final, termino enredado en este ruedo de indignaciones.

¿Qué hacemos con tanta indignación? O mejor, ¿que hacemos después de tanta indignación? Es la pregunta del millón de dolares y de inciertas respuestas.